Se trata de una comedia de situación del tipo Friends, que también transcurre en NY, pero con un grupo de gente algo más joven (entre los 25 y los 30, en vez de entre los 30 y los 35.
La historia empieza en el 2030, cuando el protagonista (Ted), al que no vemos pues está filmado en primera persona, explica a sus hijos la serie de acontecimientos que ocurrieron cuando conoció a su madre 25 años antes.

En la mayoría de los capítulos se empieza así, y la acción transcurre en la actualidad (bueno, empezó en 2005)...

La comedia es muy divertida y identificas a los personajes como bastante cotidianos, aunque llevados un poco al extremo como recurso de situación. El hecho de que todo suceda en Nueva York es un elemento diferenciador respecto a la vida real, ya que se recurre a situaciones propias de la ciudad y de la sociedad newyorquina, como el brunch o visitar el Empire State Building.
De los actores, a mi me destacan dos caras, la de Alyson Hannigan, Willow la amiga lesbiana de Buffy, y Neil Patrick Harris, que era Doogie el médico precoz.
Este actor, además, es la parte más cómica de la serie, y tiene una serie de latiguillos que se han hecho bastante famosos. “Suit Up!” (“¡Ponte traje!”) o “Five up!” (“¡Chócala!”) o “It’s gonna be Legendary” (“Va a ser legendario”) son algunas de sus frases recurrentes. También un sentido increíble de seguridad en si mismo que a lo largo de la serie se va explicando y matizando, pero que sin duda es uno de los elementos clave.
En España la cadena FOX ha emitido las dos primeras temporadas y en EEUU están terminando la tercera en el momento de hacer esta reseña.





